Historia

CMIC - Cocoyoc 1982

Era 1982.  La interpretación de conferencias en México ya tenía una historia y un prestigio ganado por el excelente nivel de quienes entonces laboraban en el mercado.  No obstante faltaba algo que los reuniera y favoreciera el diálogo para establecer condiciones dignas de trabajo, intercambiar experiencias y darle un orden general al desarrollo de la profesión en nuestro país.

 

 

Con esta inquietud Sergio Alarcón, un experimentado intérprete, convocó a sus colegas a una reunión en Cocoyoc, Morelos, donde se acordó y gestó el Colegio Mexicano de Intérpretes de Conferencias, A.C. (CMIC).  Sonríen en la foto conmemorativa de la ocasión más de cuarenta profesionales; una mezcla afortunada de intérpretes con enorme trayectoria como doña Italia Morayta (actualmente vicepresidenta vitalicia del CMIC), otros con una sólida experiencia y algunos más que apenas iniciaban brillantes carreras.

 

De Cocoyoc pues, surgió una organización de profesionales presidida por un consejo y regida por estatutos, reglamentos y un código de ética.  Este consejo o mesa directiva sigue eligiéndose cada año en una Asamblea General Ordinaria, durante la que se rinden los informes pertinentes del propio consejo, así como de las comisiones que se han ido formando con los años para atender asuntos como el acercamiento a las nuevas generaciones, admisiones, honor y justicia, y otros más.

 

Desde sus inicios han sido muchos los que han aportado generosamente su tiempo y trabajo al CMIC, con lo que se consiguió el registro como asociación civil, la revisión por expertos de los estatutos y reglamentos, la institución de eventos formales como las convenciones que se celebran aproximadamente cada dos años, y los múltiples cursos que se han impartido sobre temas de interés para la profesión (voz, aplicación de nuevas tecnologías en la cabina,  finanzas personales, terminología, etc.).  Es importante destacar aquí el apoyo obtenido para que las agencias que así lo quisieran trabajaran hacia su certificación ISO, y la acreditación obtenida, en 2011, por una de nuestros miembros.

 

Periódicamente se reconoce a los intérpretes que cumplen 25 años de ejercicio profesional con un fistol de plata que se les entrega en una ceremonia especial.  Asimismo, cada dos años los miembros postulan a sus candidatos para el Premio Malintzin, creado en 1994 por el extrañado intérprete mexicano, Héctor Acosta.  Un jurado determina cuál de los candidatos corresponde la estatuilla por su trabajo a favor de otros y no, como podría esperarse, por éxitos o trayectoria en la cabina de interpretación.  

 

El CMIC tiene una función social muy importante.  Se han realizado numerosas convivencias memorables que han hecho mucho por fortalecer los lazos de unión y cariño entre todos los miembros e incluso no miembros formales del CMIC.  Éstas incluyen pastorelas, homenajes, ballet, cenas, comidas, bailes, brindis navideños e incluso ventas de cochera para apoyar a algún miembro en especial, venta de glosarios y hasta de recetarios de cocina que sirvieron para dejar constancia de los orígenes de algunos de los miembros.

 

Merecen renglón aparte el Fondo de Solidaridad del CMIC que surgió precisamente de un esfuerzo de la asociación por apoyar a una colega; el Flash órgano de difusión del CMIC; y  el proyecto “De oficio a profesión, historia de la interpretación en México”, un esfuerzo por registrar la historia oral de la profesión para las futuras generaciones.

 

Es así como cada una de las mesas directivas ha llevado al CMIC un paso adelante en la consecución de sus objetivos iniciales y en la adaptación a las necesidades del mercado al paso de los años.  Cada intérprete que se ha integrado ha hecho su aportación de ideas, nuevas maneras de ver e interpretar a la profesión y todo esto ha nutrido al CMIC, lo ha hecho crecer y madurar para seguir consolidándose como la asociación que reúne a los intérpretes profesionales de México.

 

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